Cierra sus puertas una extraña -y necesaria- Outdoor by ISPO

El sector europeo de las actividades al aire libre está en auge. Como ya publicamos recientemente, en el año fiscal 2021 el outdoor produjo unas ventas récord de 6.200 millones de euros, lo que supone un aumento del 19% sobre el total del año anterior. Los países de habla alemana fueron la región que más ventas acabaron, con más de 2.200 millones de euros, lo que supone un aumento del 14%.

Esta tendencia positiva del mercado se reflejó también en Outdoor by ISPO, que este 2022 celebró una edición extraña, de transición -después de una interrupción de tres años causada por la pandemia de coronavirus-, con nuevas fechas (del 12 al 14 de junio) y un nuevo lugar (el MOC de Múnich).

Y el balance no ha sido malo, para nada. Al menos no con el concepto que, para este año, ha definido ISPO.Un concepto más local de lo normal y centrado, principalmente, en los mercados del centro de Europa, especialmente Alemania, Austria o Suiza. Un concepto poco habitual donde compartían espacio los stands clásicos de las marcas (en 4 minipabellones del primer piso) con más de un centenar de salas-showrrom (en las plantas 2 y 3) que ocupaban los representantes de la región de Baviera, de Alemania o de otros países vecinos. Salas en las que, por cierto, además de las marcas expositoras del primer piso, podrán encontrar muchas otras que tienen allí su showroom habitual y que, por lo tanto -y con el lógico enfado de otras marcas-, podrán aprovecharse de la feria sin estar en ella.

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