Cómo Adidas encontró un nuevo impulso

Adidas es protagonista habitual a la hora de analizar los patrocinios deportivos. En el ámbito nacional, y con el Real Madrid como referencia, son constantes los rumores y las filtraciones acerca de una posible renegociación del club blanco, gran potencia económica en el fútbol mundial, para acercar su contrato al mercado actual. Si no, parece que Nike no perdería la oportunidad de hacerse con ese contrato y vestir a los merengues. En la memoria está el Chelsea, que acordó pagar 77 millones a Adidas para rescindir seis ejercicios antes de lo previsto su acuerdo y fichar por Nike a razón de 66 millones anuales.

Eso se suma a un día a día de una marca que viste, además de al Real Madrid, a otros dos equipos de Primera en España (Celta de Vigo y Valencia, tras perder a la Real Sociedad y al Betis). Una agenda que incluye este mismo lunes la renovación hasta 2026 por parte de Adidas de la selección de Alemania, eliminada en primera ronda del Mundial de Rusia.

Es parte de la filosofía de una empresa que encontró un segundo impulso después de que el fantasma de la bancarrota le obligara a reconectar con el pasado, como sucedió a firmas como Lego, Burberry o Apple. Compañías que «en un momento determinado se dieron cuenta de que tenían una historia particular, rica en recuerdos, experiencias y procedimientos propios, que podría ser utilizada para diseñar su futuro y pensar de forma diferente en la estrategia, la innovación y nuevos productos», como concluye Havard Deusto en Cómo Adidas encontró su segundo impulso.

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