Tensión en las finanzas del fútbol tras el fracaso de la Superliga

Los números rojos azotan al fútbol europeo: los 12 clubes fundadores de la Superliga, que fracasó la semana pasada en su proyecto inicial, sumaron unas pérdidas de 650 millones de euros en la temporada 2019/2020, cantidad que barajan que se multiplicará por tres la campaña actual. Este grupo impulsor de una nueva competición al margen de la UEFA y rival de la Champions está formado por tres conjuntos de LaLiga española -Real Madrid, Barça y Atlético de Madrid-, seis de la Premier inglesa -Manchester United, Manchester City, Liverpool, Tottenham, Chelsea y Arsenal- y otros tres de la Serie A italiana -Juventus, Inter y Milan.

Todos ellos aspiraban a un bonus de bienvenida de entre 200 y 300 millones de euros para paliar la crisis del Covid y lanzar planes de inversión. Una hucha financiada por JPMorgan y Key Capitaly de la que se han despedido todos ellos -al menos a corto y medio plazo-, lo que les obliga a hacer control de daños sobre el fracaso de la Superliga y buscar un plan Ba una situación financiera que aseguran que es peligrosa. «Estamos todos arruinados», admitía la semana pasada Florentino Pérez, presidente del Madrid y de la Superliga. «Los clubes importantes de Inglaterra, España e Italia tienen que dar solución a una situación muy mala».

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